España es el segundo país en el mundo en prescripción de medicamentos, sin ser el segundo país en tener más enfermos, y el primero de Europa en el uso de psicofármacos. Vaya, y eso que, por otra parte, estamos en el segundo lugar mundial en longevidad, achacado, principalmente a la dieta mediterránea, características genéticas y una sociedad estable, buen apoyo social y un sistema sanitario accesible y de calidad. Sin embargo, que seamos más longevos, no quiere decir que lleguemos a edades avanzadas con buena calidad de vida. A partir de los 65 años, un alto porcentaje de la población está polimedicada, es decir, que al menos, toma 5 fármacos como poco.

La definición de la OMS sobre el uso racional de los medicamentos de 1985  es: “Los pacientes reciben la medicación adecuada a sus necesidades clínicas, en las dosis correspondientes a sus requisitos individuales, durante un período de tiempo adecuado y al menor coste posible para ellos y para la comunidad”. Y aquí está el pastel de la historia porque, ¿quién decide las necesidades, las dosis y el tiempo de tratamiento? Pues, en teoría, la comunidad médica mediante protocolos de actuación pero, generalmente, son a posteriori tras la salida del fármaco y el inicio de su utilización, mediante ensayos clínicos, por lo que, al inicio, nos confiamos en lo que nos dice la Industria farmacéutica.

El tratamiento con células madre

 

En esta era, de avances continuos tecnológicos para mejorar nuestra calidad de vida, una vez más la medicina nos regala nuevas fronteras para ofrecer lo último, lo mejor... Una de las técnicas menos conocida es el tratamiento con células madre. Estas células se extraen de forma mínimamente invasiva para reparar aquellos tejidos dañados.

Mediante la extracción de grasa abdominal de forma ambulatoria , con anestesia local, sin dolor, y su posterior proceso de separación, obtenemos un concentrado rico en células pluripoteniales. Son capaces de regenerar y diferenciarse en aquel tejido, que se encuentre dañado, hueso, cartílago, musculo o tendón, reparando, regenerando y, por lo tanto, curando dolencias, que anteriormente nos limitaban y retiraban de las practicas deportivas, que tanto nos satisfacen como actividades saludables.